lunes, 21 de diciembre de 2015

Una historia de Navidad






Hace unos años conocí a una mujer, ella me contó una historia, era una historia de Navidad, pero no era como todas las historias de Navidad donde todos están juntos en familia con una mesa llena de comidas y unos hermosos regalos bajo el árbol. Esta historia fue muy diferente, es su propia historia de cuando ella era niña…

Vivía con su mamá y sus hermanos en la casa de su abuela, su padre, por razones económicas había emigrado a otro país, así que cada tanto, cuando él podía enviaba dinero para ayudar a la mamá con los niños hasta que pudieran todos reencontrarse otra vez.
Mientras ese momento de reencuentro se soñaba, la vida no fue fácil para esta madre y sus hijos, pero siempre sonreían y eran felices. Un día, una Navidad, la niña a sus seis años, y como todo niño de esa edad estaba muy ansiosa por lo que encontraría debajo del árbol esa noche. Para su sorpresa, ese año Santa Claus o Papa Noel, como quieran llamarle, no llegó. En lugar de juguetes que era lo que ella esperaba encontrar, había una carta, Santa había tenido algunas dificultades y no podría traer lo que esos hermanos pedían, pero prometió llegar unos días mas tarde exclusivamente para ellos, y así lo hizo.
La niña creció y nunca preguntó qué ocurrió esa Navidad, simplemente lo aceptó y siguió. Pero luego descubrió que cuando ella se convirtió en mamá no había un solo mes de diciembre en el que ella pudiera disfrutar del espíritu de la Navidad, pasaba obsesionada porque a sus hijos no les faltara nada de lo que pedían a Santa, se sentía irritable, triste y no veía la hora de que el mes de diciembre llegara a su fin, no importa cuántos regalos pudieran sus hijos tener, ella se sentía insatisfecha. Por años trató de buscar el porqué…porqué si mis hijos tienen lo que quieren no puedo sentirme en paz?
Junto con su esposo, un día decidieron mirar un poco mas allá de sus hijos y descubrieron que habían a su alrededor mas niños como ella, que en Navidad no iban a tener un regalo, descubrieron que habían vecinos, familiares, amigos, que tal vez iban a abrir una  carta de Santa en Navidad con la promesa de venir en otro momento, así que decidieron volverse duendes. Y no!, claro que no iban a adquirir poderes mágicos y enviar regalos a todo el mundo, pero un niño que pudiera abrir un regalo gracias a ellos, su corazón se llenaba de paz, y poco a poco, fue sanando su alma, y poco a poco regalo a regalo esa niña volvió a disfrutar de la navidad, ahora, aprendió que sus hijos no necesitan un árbol lleno de juguetes si no hay un espíritu de compartir, y juntos, salen escondidos entre autos y árboles papá, mamá e hijos llevándole navidad a muchos niños que sorprendidos buscan por todos lados para ver de dónde vienen esos regalos que misteriosamente aparecieron en la puerta de su casa.

Ojalá que todos podamos tener una navidad llena de paz, con las personas a las que amamos, y que podamos cada quien según lo que esté a nuestro alcance llevar la navidad un poco más allá de nuestros propios árboles. Feliz navidad!!

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