Hace unos
años conocí a una mujer, ella me contó una historia, era una historia de
Navidad, pero no era como todas las historias de Navidad donde todos están
juntos en familia con una mesa llena de comidas y unos hermosos regalos bajo el
árbol. Esta historia fue muy diferente, es su propia historia de cuando ella
era niña…
Vivía con su mamá y sus hermanos en la casa de su abuela, su padre, por razones económicas había emigrado a otro país, así que cada tanto, cuando él podía enviaba dinero para ayudar a la mamá con los niños hasta que pudieran todos reencontrarse otra vez.
Mientras ese momento de reencuentro se soñaba, la vida no fue fácil para
esta madre y sus hijos, pero siempre sonreían y eran felices. Un día, una
Navidad, la niña a sus seis años, y como todo niño de esa edad estaba muy ansiosa
por lo que encontraría debajo del árbol esa noche. Para su sorpresa, ese año
Santa Claus o Papa Noel, como quieran llamarle, no llegó. En lugar de juguetes
que era lo que ella esperaba encontrar, había una carta, Santa había tenido
algunas dificultades y no podría traer lo que esos hermanos pedían, pero
prometió llegar unos días mas tarde exclusivamente para ellos, y así lo hizo.
La niña creció y nunca preguntó qué ocurrió esa Navidad, simplemente lo
aceptó y siguió. Pero luego descubrió que cuando ella se convirtió en mamá no
había un solo mes de diciembre en el que ella pudiera disfrutar del espíritu de
la Navidad, pasaba obsesionada porque a sus hijos no les faltara nada de lo que
pedían a Santa, se sentía irritable, triste y no veía la hora de que el mes de
diciembre llegara a su fin, no importa cuántos regalos pudieran sus hijos
tener, ella se sentía insatisfecha. Por años trató de buscar el porqué…porqué
si mis hijos tienen lo que quieren no puedo sentirme en paz?
Junto con su esposo, un día decidieron mirar un poco mas allá de sus
hijos y descubrieron que habían a su alrededor mas niños como ella, que en
Navidad no iban a tener un regalo, descubrieron que habían vecinos, familiares,
amigos, que tal vez iban a abrir una carta de Santa en Navidad con la
promesa de venir en otro momento, así que decidieron volverse duendes. Y no!,
claro que no iban a adquirir poderes mágicos y enviar regalos a todo el mundo,
pero un niño que pudiera abrir un regalo gracias a ellos, su corazón se llenaba
de paz, y poco a poco, fue sanando su alma, y poco a poco regalo a regalo esa
niña volvió a disfrutar de la navidad, ahora, aprendió que sus hijos no
necesitan un árbol lleno de juguetes si no hay un espíritu de compartir, y
juntos, salen escondidos entre autos y árboles papá, mamá e hijos llevándole
navidad a muchos niños que sorprendidos buscan por todos lados para ver de dónde
vienen esos regalos que misteriosamente aparecieron en la puerta de su casa.
Ojalá
que todos podamos tener una navidad llena de paz, con las personas a las que
amamos, y que podamos cada quien según lo que esté a nuestro alcance llevar la
navidad un poco más allá de nuestros propios árboles. Feliz navidad!!

Hermosa historia
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