Comencemos por el principio… esa niña que fuimos.
Quién no soñó con ser adulto? Que niña no jugó en algún
momento a ser mamá o a ser esposa? Creo que todas pasamos en algún momento de la vida por esa etapa, eso
fue hace algunos años, cuando veíamos películas donde nos enseñaban que si
eramos esas princesas delicadas y aguardábamos con paciencia, algún día
llegaría ese príncipe azul y nos rescataría para llevarnos a su palacio donde
tendríamos hijos perfectos, manteniendonos siempre bellas y viviendo felices
para siempre. Así que
crecimos ansiosas por ese momento, ese final feliz.
El caso fue que crecer crecimos! El príncipe tarde o
temprano llegó, y fue ahí cuando nos dimos cuenta que ese no era el final
feliz, era el comienzo, si, así es! Todo empieza cuando decimos “Si
acepto”. Y aveces al
principio todavía vivimos en ese cuento de hadas, hasta que llega el primer
hijo, en mi caso fue una hermosa niña, los ultrasonidos decían que sería una
bebe pequeña, tuve un embarazo perfecto, cero nauseas, cero estrías, subí muy
poco de peso debido a que me cuidaba mucho y a las 42 semanas de embarazo el Dr
decidió que era hora de sacar a esa pequeña de ahí adentro, para ese entonces
palabras como “inducir” “episiotomía” “pujos” habían sido solo historias de
otras madres, ahora eran la mía. Luego de dos días de inducción, pude
experimentar los dolores mas cercanos a la muerte que he tenido en toda mi
vida, ahí, en ese momento me acorde de todas esas madres que decían “No duele!”
y tal vez ahí sin darme cuenta surgía este blog, porque la verdad hay que
decirla!! Así que nació mi
bebé, con mi esposo a mi lado sujetándome la mano, vino al mundo mi pequeña de
cuatro kilos!! Ese día descubrí
que la episiotomía no duele, que podes llegar a amar a alguien en menos de un
segundo y que los ultrasonidos se equivocan.
Así fue que empezó
este blog, yo con 21 años, mi esposo con 24 y esa personita, que me enseño que
la tele te vende una imagen de amamantar que no es la que se vive realmente,
que algunas mujeres no dicen la verdad y prefieren mantener una imagen de
perfección, que hay marcas que aprendes a amar y que no hay ningún motivo por
el cual contar una historia falsa de la
maternidad. Lo que yo he vivido me convirtió en la mujer que soy hoy y cuantas
mas nos animemos a hablar de depresión post parto, cesáreas, estrías, sexo,
amamantar, etc. (La lista es infinita), mas mujeres, mas madres, mas princesas
podrán empezar a vivir su “felices para siempre” sin miedos, sin dudas, sabiendo cómo es y que
sí se puede, sabiendo que al final del día lo mas importante no es una casa
perfecta o un peinado o un perfume caro, simplemente la satisfacción de echar
un vistazo a sus cuartos y verlos ahí, dormidos, y saber que hoy sí se pudo!!
Comencemos por el principio… esa niña que fuimos.
Quién no soñó con ser adulto? Que niña no jugó en algún
momento a ser mamá o a ser esposa? Creo que todas pasamos en algún momento de la vida por esa etapa, eso
fue hace algunos años, cuando veíamos películas donde nos enseñaban que si
eramos esas princesas delicadas y aguardábamos con paciencia, algún día
llegaría ese príncipe azul y nos rescataría para llevarnos a su palacio donde
tendríamos hijos perfectos, manteniendonos siempre bellas y viviendo felices
para siempre. Así que
crecimos ansiosas por ese momento, ese final feliz.
El caso fue que crecer crecimos! El príncipe tarde o
temprano llegó, y fue ahí cuando nos dimos cuenta que ese no era el final
feliz, era el comienzo, si, así es! Todo empieza cuando decimos “Si
acepto”. Y aveces al
principio todavía vivimos en ese cuento de hadas, hasta que llega el primer
hijo, en mi caso fue una hermosa niña, los ultrasonidos decían que sería una
bebe pequeña, tuve un embarazo perfecto, cero nauseas, cero estrías, subí muy
poco de peso debido a que me cuidaba mucho y a las 42 semanas de embarazo el Dr
decidió que era hora de sacar a esa pequeña de ahí adentro, para ese entonces
palabras como “inducir” “episiotomía” “pujos” habían sido solo historias de
otras madres, ahora eran la mía. Luego de dos días de inducción, pude
experimentar los dolores mas cercanos a la muerte que he tenido en toda mi
vida, ahí, en ese momento me acorde de todas esas madres que decían “No duele!”
y tal vez ahí sin darme cuenta surgía este blog, porque la verdad hay que
decirla!! Así que nació mi
bebé, con mi esposo a mi lado sujetándome la mano, vino al mundo mi pequeña de
cuatro kilos!! Ese día descubrí
que la episiotomía no duele, que podes llegar a amar a alguien en menos de un
segundo y que los ultrasonidos se equivocan.
Así fue que empezó
este blog, yo con 21 años, mi esposo con 24 y esa personita, que me enseño que
la tele te vende una imagen de amamantar que no es la que se vive realmente,
que algunas mujeres no dicen la verdad y prefieren mantener una imagen de
perfección, que hay marcas que aprendes a amar y que no hay ningún motivo por
el cual contar una historia falsa de la
maternidad. Lo que yo he vivido me convirtió en la mujer que soy hoy y cuantas
mas nos animemos a hablar de depresión post parto, cesáreas, estrías, sexo,
amamantar, etc. (La lista es infinita), mas mujeres, mas madres, mas princesas
podrán empezar a vivir su “felices para siempre” sin miedos, sin dudas, sabiendo cómo es y que
sí se puede, sabiendo que al final del día lo mas importante no es una casa
perfecta o un peinado o un perfume caro, simplemente la satisfacción de echar
un vistazo a sus cuartos y verlos ahí, dormidos, y saber que hoy sí se pudo!!
Una declaraciòn maravillosa, evidentemente ser madre es una sociedad divina con Dios y nada se puede comparar, el lugar de la madre es en el hogar, porque cuando ella no està, hay cosas que nadie puede hacer y que sin ella nunca seràn echas.
ResponderEliminarBuenísimo! Porque al conocer tus historias podemos identificarnos o tal vez entender que no todas vivimos o experimentamos la maternidad de la misma manera, pero si que compartimos un mismo sentimiento.
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