sábado, 14 de noviembre de 2015

Un ataque a la humanidad.




No hay mucho que decir...
niños, hijos, padres, madres, nietos, sobrinos, hermanos.
No se trata de un país, no fue a Francia el ataque, fue a la humanidad.
Con dolor en el alma, oramos por nuestros hermanos y rogamos por un mundo mejor para nuestros hijos y nietos.



domingo, 1 de noviembre de 2015

Y por qué?
Creo que esa es la pregunta que más escuchamos las mamás. Parece que últimamente la escucho más a menudo, tengo hijos de varias edades, desde niños chicos hasta adolescentes, y no importa si se trata de ir a una fiesta o de comprar un caramelo, la pregunta siempre está: Y por qué no? y ahí empiezan los argumentos, las quejas, las discusiones. Y la verdad es que hay días en que siento que si me lo preguntan una vez más mi cabeza va a explotar, hoy me levanté en uno de esos días, en los que no estaba dispuesta a tolerar un solo cuestionamiento de las cosas. Lo único que quería después de pasar la noche bajándole la fiebre a mi hija de dos años era estar sentada tranquila esperando que el dolor de cabeza se me pasara, en lugar de eso, empezaron las discusiones: Quién saca a pasear a la perra? Quién me sacó mis candies? No encuentro mi bolsa de halloween!, Quiero ver la tele!! Yo pedí primero!!, Lo tenía yo!!... En fin, terminé sacando yo a la perra para no tener que escuchar más. Volví y me senté a desayunar. Escuchando los gritos de mis hijos ahora jugando en el trampolín me puse a ver las noticias: "Una adolescente de catorce años murió atropellada anoche mientras salía con sus amigas a celebrar halloween"; "Un padre y sus tres hijos de tres y un año están en críticas condiciones después de ser atropellados mientras hacían trick-or-treat". Y de repente, el sonido de los gritos de mis hijos empezó a sonarme a paraíso. Supongo que esas madres hoy habrían dado sus vidas por despertar escuchando a sus hijos aunque fuera argumentando por algo, y me siento egoista al haberme enojado por tener que sacar a la perra a pasear mientras mis hijos jugaban. Así que me puse a escribir un montón de cosas que se me vienen a la mente, mientras que mi hijo de once años entra, me da un beso, me dice "Te amo" y sigue su camino a jugar en otro lado de la casa.
Qué tiene de malo que pregunten mil veces por qué? Qué tiene de malo los argumentos y las quejas? La verdad, nada! Nada de malo, simplemente están creciendo, aprendiendo a convivir, aprendiendo a hacerse un lugar en el mundo. Cuestionar está perfecto!!! Si no preguntamos no aprendemos. Si no preguntamos nos vamos a conformar con lo que nos digan, lo que nos va a volver sumisos y la sombra de alguien mas que sí se atrevió a preguntar. Preguntar, debatir, defender su lugar, hacerse respetar, todo eso están aprendiendo en cada pelea de hermanos. Así que hoy aprendí a ver mi hogar como una pequeña réplica del mundo al que se van a enfrentar cuando sean adultos. Y mientras los miro desde la ventana, van creciendo.